Bazaar
21 May, 2010

According to Wikipedia:

A bazaar (Persian: بازار, Turkish: pazar, Hindi: बाज़ार, Greek: παζάρι (pazari), Cypriot Greek: pantopoula[1]) is a permanent merchandising area, marketplace, or street of shops where goods and services are exchanged or sold.

Souq Sahat Al Finaa on a busy day

Bazaars are a traditional element in the lives of many people, particularly in countries of Arab background. The concept of bazaar is also strongly related to the souq, which is a market in an Arab city. A first glance at the bazaar shows a decidedly commercial nature and spatial organization, where similar activities tend to cluster: industrial workshops, eating areas, fabric tradesmen, all formed nuclei of activitiy, or actions, in which the visitor could orientate themselves even if they had never visited a particular bazaar before.

What makes a bazaar different than a shopping centre? Following Khansari and Yavari, there are at least 2 main differences:

1. In shopping centres, the manufacturing process is gone. It is just a place for trading. There is no connection to the process of making the finished items that are to be sold, and there is no chance of experiencing this process. From The Persian Bazaar: veiled space of desire, I extract:

“Bazaars were noisy; some, like the streets of metalworkers, were overwhelming with the sounds reverberating on walls and vaults, so noisy in fact that in recent times apprentices were moved into open spaces around bazaars for the loudest operations affecting metals. Noises do not appear in photographs, but dust does, and all bazaars were filled with particles of work, the sawdust of woodworkers or the threads of textiles, mixed with the dust of architecture and of endlessly shuffling feet. This dust is like a veil which covers the visitor or like the filter through which he reaches whatever he sought, the object of his desires. And to the dust must be added odors, the sweet smells of candies and pastries, the rich scents of endless perfumes, the rough smell of leather or of paint, the hard odors of working bodies making things or carrying them around.

Making things was not simply a technical activity now gone from shopping centers, it was a continuous sensory experience for the eyes, the nose, the ears, at times the taste buds and even touch. That experience could be exhilarating and attractive or repulsive and depressing. But, when compared to the aseptic quality of our shopping malls, it always was a profoundly human experience…”

Marrakech Souq

2. The other difference comes from architecture. As opposed to modern shopping centres made for easy digestion with shiny glass and polished floors (Rosengård Centrum?),

The architecture of the bazaar was an experience of discovery, it created a mystery in which both men and things played a strange role, only partly defined through their specific function of selling and making or of buying and waiting to be bought. By its skillful manipulation of light and of built surfaces, this architecture sought to attract and to fascinate. Together with the noises, the smells, and the visual festival of colorful items on display, it proclaimed the complexity of life and something of its illusory quality. Everything may be possible and available, but perhaps nothing is real.

In the bazaar, we can distinguish 3 elements:

– Action: it is the space, the bazaar presenting itself as a set of possibilities in the horizon.

– Reaction: it is what people do in the bazaar. It is worth mentioning that reactions to bazaars are highly personalized and temporary. Going to a bazaar can very well be a completely different experience if the visit takes place at a different time of the day or year. Again, it would appear that the action is merely to shop, but as anybody who has visited this kind of street markets know, there are a number of invisible actions too: smelling, seeing, thinking, navigating… and they all conform one single, yet multilayered architectural and sensorial landscape.

– Production: it is the experience of going to a bazaar. Among a myriad other things, “the souq was a place where people could come and talk, or sit down to tell stories.” It is not the same to walk across a bazaar when it is open and working, than when it is closed at night and it’s just a transit space. The production always has a psychological and emotional element, for it is an experience in itself. The lines of flight take a different meaning each time.

1. Action: what exists.
2. Reaction: the possibilities.
3. Production: the experience of being there; the lines of flight.

Según Wikipedia:

Un bazar (Persa: بازار‎, Hindi: बज़ार) es un mercado, muchas veces cubierto, típicamente encontrado en áreas de la cultura persa, hindú e islámica.

Los bazaares son un elemento tradicional en la vida de muchos, particularmente en Medio Oriente. El concepto del bazaar se relaciona estrechamente con el de souq, que es el mercado árabe. Un primer vistazo nos muestra un lugar cuya finalidad es comercial, y en la que las actividades similares se agrupan: talleres industriales, áreas de comer, textileras… todas forman núcleos o acciones, en las que el visitante se puede orientar incluso si visitan por primera vez determinado bazaar.

¿Qué distingue al bazaar del centro comercial? Siguiendo a Khansari and Yavari, existen al menos 2 diferencias:

1. En los centros comerciales, el proceso de manufactura ha desaparecido. Es un lugar para comerciar, no hay conexión con el proceso de fabricación de los bienes que se pretende comerciar, y no hay oportunidad de experimentar tal proceso. Del libro Persian Bazaar: veiled space of desire, extraigo:

“Los bazaares eran ruidosos; algunos, como las calles de los hojalateros, era abrumadores con sus sonidos reverberando en las paredes y bóvedas, tan ruidosos de hecho que en tiempos recientes los aprendices eran llevados a espacios abiertos alrededor de los bazaares para llevar a cabo las operaciones más ruidosas. Los ruidos no aparecen en las fotos, pero el polvo sí y los bazaares estaban llenos de partículas de polvo, aserrín o hebras de textiles, mezclados con el polvo de la arquitectura y de incontables pies marchantes. Este polvo es como un velo que cubre al visitante, o como un filtro a través del cuál se obtienen los objetos deseados. Y al polvo debemos añadir olores, sabores dulces de golosinas y postres, los ricos aromas de interminables perfumes, el árido olor del cuero o pintura, o los pesados olores de los cuerpos trabajando en la fabricación o transporte en los alrededores.

Fabricar cosas no es sólo una actividad técnica que ya ha abandonado los centros comerciales, es una experiencia sensorial contínua para la vista, el olfato, los oídos, y a veces las papilas gustativas e incluso el tacto. Esa experiencia puede ser de éxtasis, atractiva… o repulsiva y deprimente. Pero cuando se compara al aspecto ascéptico de los centros comerciales, era siempre una profunda experiencia humana…”

Un viaje en capas sensoriales.

2. La otra diferencia viene de la arquitectura. En oposición a los modernos centros comerciales, diseñados para su fácil digestión con vidrio traslúcido y pisos pulidos (Rosengård Centrum?),

La arquitectura del bazaar era una experiencia de descubrimiento, creaba un misterio en el que tanto el hombre como los objetos juegan un extraño papel, sólo definido parcialmente a través de su función específica de vender y fabricar, o comprar y esperar ser comprado. Gracias a su habilidosa manipulación de luces y espacio construido, esta arquitectura buscaba atraer y fascinar. Junto con los ruidos, olores y el festival visual de artículos coloridos en exhibición, proclamaba la complejidad de la vida y también algo de su calidad ilusoria. Todo puede ser posible, aunque tal vez nada es real.

En un bazaar podemos distinguir 3 elementos:

– Acción: es el espacio como tal, el bazaar se presenta como un juego de posibilidades en el horizonte.

– Reacción: es lo que hace la gente en el bazaar. Vale la pena mencionar que las reacciones en un bazaar son muy personales y temporales. Una visita al mismo bazaar a distinta hora o época del año puede ser completamente distinta. Parecería como si la reacción es únicamente comprar, pero el visitante sabe que hay una gran cantidad de acciones invisibles: oler, pensar, navegar… y todas ellas conforman una entidad arquitectónica y espacial con varias capas.

– Producción: es la experiencia de ir a un bazaar. Entre otras muchas cosas, “el souq era un lugar donde la gente podía venir y conversar, sentarse o contar historias”. No es lo mismo visitar un bazaar en horas hábiles, cuando está operando, que por la noche cuando sus negocios están cerrados y sólo es un sitio de paso. La producción siempre tiene un componente emocional y psicológico, pues es una experiencia en sí. Las líneas de vuelo toman un significado distinto cada vez.

Landscape of production

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Registration
12 May, 2010

Kryddgården

Örtagården

Herrgården

A tale of two cities
10 May, 2010

Is this Malmö?

Every city in every country has them: urban black holes. Places in the map which most of us only known by name, or by references (the news, stories or even urban legends). Having grown up in San José (Costa Rica), I confess to being an ignorant when it comes to places like La Carpio or Los Cuadros. I have never been there. I only know they exist because some else says they do.

Are these urban black holes places we don’t know much about, or do we actually ignore them openly? And more important: what makes these neighborhoods true dark spots in the map? Is there a way of redrawing a community so that it shows on mental maps and not just geographic ones?

Or maybe this?

Se encuentran en cada ciudad de cada país: agujeros negros urbanos. Lugares en el mapa que la mayoría de nosotros sólo conocemos por nombre o por referencias (las noticias, historias o incluso leyendas urbanas). Habiendo crecido en San José, confieso ser un ignorante en cuanto a lugares como La Carpio o Los Cuadros. Nunca he estado ahí. Sólo sé que existen porque alguien dice que existen.

¿Son estos agujeros negros urbanos sencillamente lugares de los que no sabemos mucho, o lugares que decidimos ignorar abiertamente? Y más importante aún: ¿qué convierte a estos barrios en verdaderas áreas oscuras del mapa? ¿Habrá alguna manera de redibujar una comunidad para que sea perceptible en mapas mentales y no sólo geográficos?

Young and Unemployed
6 May, 2010

The black belt of Rosengård

Rosengård is divided in 10 districts, 3 of which are unpopulated (the industrial area, the shopping centre and the graveyard in the North). The central districts of Törnrosen, Örtagården and Herrgården, bounded on the North by Amiralsgatan and on the South by fältet (the field), hold the youngest population by percentage of residents under 24, and the highest registered unemployed between 18 and 64. Is this a coincidence, or are these two situations related?

Being young and new in a strange country can prove difficult. You often don’t understand the local “codes” (the dress code, manners, habits, do’s and dont’s, etc.), don’t know anyone to assist you in your new home (lack of networking), very often you won’t get any sympathy from the locals (especially if you live in a neighbourhood that is in the news for stoning the firepeople), and most important: many times you don’t speak the language. These situations can very often transform hope and good intentions into frustration and resentment towards the new country and its inhabitants (not to mention that being jobless is very stressing in itself, even in your own hometown).

“…a loan is better than charity as it enables people to help themselves.”

– Maimonides

Initiatives such as microcredits are a tool to young, driven people: an opportunity to make some money. The public space is the arena where many people earn the bread every day. Itinerant businesses such as magazine kiosks, hot dog stands or permanent ones like internet and online game houses can be put to work with a small credit from local governments, would eventually grow and create a few more jobs, and most importantly, provide for income and independence to its operators, while at the same time paying for themselves.

Fantoft Pizza, a microbusiness operating entirely on public space

Rosengård se divide en 10 distritos, 3 de los cuales (el centro comercial, el cementerio y la zona industrial) están deshabitados. Los distritos centrales de Törnrosen, Örtagården y Herrgården, que limitan al norte con la calle Amiralsgatan y al sur con el área verde de Rosengård, contienen la población más joven en porcentaje, y el mayor porcentaje de desempleados entre 18 y 64 años de edad. ¿Es esto una coincidencia, o están relacionadas estas dos situaciones?

Ser joven y nuevo en un país extraño puede ser difícil. A menudo, uno no entiende los códigos locales (de vestir, de comportarse, etc.), no conoce a nadie que lo asista o conecte con la vida local, la gente del país nuevo no le hace mucho caso a uno (sobre todo si se vive en un barrio que sale en las noticias porque algunos de sus residentes reciben a los bomberos a pedradas), y lo más importante: muchas veces uno no habla el idioma. Estas situaciones pueden transformar esperanza y buenas intenciones en frustración y resentimiento hacia el nuevo país y sus habitantes, por no mencionar que estar desempleado puede ser sumamente estresante, incluso en el país de donde uno viene.

“…un préstamo es mejor que la caridad porque permite a la gente ayudarse a sí misma.”

– Maimónides

Iniciativas tales como microcréditos son una herramienta para personas jóvenes y trabajadoras: ofrecen la posibilidad de ganar dinero. El espacio público es la arena donde mucha gente se gana el pan a diario. Negocios itinerantes, tales como stands de revistas o comidas rápidas, o permanentes, como internet cafés (que también son agentes de difusión de información) pueden ponerse en marcha con pequeños créditos ofrecidos por el gobierno local, podrían crecer eventualmente, crear empleos y lo más importante, ofrecer un ingreso, estabilidad e independencia a sus operadores, a la vez que se pagarían por sí mismos.

Synthetizing the synthesis
18 April, 2010

A game of 5.

Un juego de 5.

Transgressing the borders

Pecha Kucha Rosengård
22 March, 2010


20 images for what it’s worth.
20 imágenes que valen más que una hablada.

Starter dish
15 March, 2010

Hello. I am a Costa Rican architecture student at Bergen Arkitekt Skole in Norway, currently working on his master project. My main area of interest is the public space in Rosengård, which is located in Malmö, Sweden’s third largest city. Now, you may ask: why is this important?

The public space is where many of us take our first steps in society, where we make friends, walk the dog, smoke a cigarette, skateboard or look at random people. Rosengård is a community with some 22.000 people living in late-60’s, overcrowded apartment blocks and a public space with little adaptability and possibilities. About 90% of the residents are of foreign extraction, and almost half of the twenty-two-thousand are under 24 years of age. That’s a lot of friends to make, dogs to walk… well, you get the point.

My project aims to be not an oasis in the desert (because we all know how that story ends), but a bedouin tent, where the people go to.

Hola. Soy un costarricense que estudia arquitectura en la Escuela de Arquitectura de Bergen en Noruega, y actualmente me encuentro trabajando en mi proyecto de maestría. Mi área de estudio es el espacio público en Rosengård, comunidad localizada en Malmö, la tercera ciudad más grande de Suecia. Pero ¿por qué es importante esto?

El espacio público es donde muchos de nosotros damos nuestros primeros pasos en sociedad, hacemos amigos, sacamos al perro, fumamos un cigarro, patinamos o vemos gente. Rosengård es una zona con aproximadamente 22.000 habitantes viviendo en mayor o menor grado de hacinamiento en multifamiliares de los años 60’s, rodeados de un espacio público con poca adaptabilidad funcional, y que ofrece poco a quienes viven cerca de él. Casi el 90% de los veintidós-mil son de origen foráneo, y la mitad  no pasa de 24 años de edad. Eso nos deja muchos amigos por conocer, perros por pasear, etc.

Mi proyecto no pretende ser un oasis en el desierto, sino la tienda del beduino, donde la gente va.